Dirección: Fritz Lang / blanco y negro / Duración: 98 minutos / Año de publicación: 1931 / Protagonistas: Peter Lorre (Hans Beckert), Ellen Widmann (Madre Beckmann), Inge Landgut (Elsie Beckmann), Gustaf Gründgens (Criminal), Friedrich Gnaß (Ladrón) / Restricción de edad: 16 años

Un infanticida amenaza la existencia pacífica en Berlín, alarma a la población, y las pesquisas de la policía impiden prácticamente que los bribones habituales realicen sus lucrativos negocios. Por esta razón, el mundo del crimen organizado emprende una búsqueda del criminal patológico paralela a la de los agentes del orden. Los bandidos consiguen su propósito y atrapan al delincuente, le someten al veredicto de un tribunal de hampones que le condena a muerte. Antes de que el asesino pueda ser ejecutado aparece la policía y lo arresta “en nombre de la ley”.


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© Horst von Harbou


Una muchacha juege en la calle, un hombre le dirige la palabra y le sigue. La secuencia revela claramente que el hombre asesina a la muchacha. La población es exhortada a colaborar con las pesquisas policiales para hallar al asesino, en tanto que el criminal, un ciudadano aparentemente pacífico, prosigue su vida inidentificado. La repulsa y ido colectivos se dirigen contra el desconocido. Aumenta el pánico en la ciudad y empieza a manifestarse la histeria, manías persecutorias y los odios latentes.

El mundo organizado del hampa se ve perturbado en sus actividades por las permanentes razzias de la policía. Rivaliza con las fuerzas del orden en la búsqueda del asesino. En un montaje paralelo se ve sentados a la policía y a los gángsteres para conferencias sobre las correspondientes medidas a adoptar. Finalmente, el mundo de los bajos fondos localiza al asesino, gracias a la ayuda de un mendigo ciego. Un tribunal formado por los maleantes le interroga y condena a muerte. La llegada de la polícia en el último momento impide su lichamiento.

Fritz Lang alcanzó con “M” un punto culminante de su creación artística. Aquí, parece superada la contradicción existente entre la ingenuidad de la acción y la reflexión artística, que caracterizaba a sus películas anteriores: DER MÜDE TOD, DIE NIBELUNGEN y METROPOLIS.
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