La tarea de Albanese ya era ingente y complicada antes de que el 7 de octubre se desatara la tragedia. La italiana debe monitorear y documentar las violaciones de los derechos humanos que se comenten en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este y presentarlas ante la ONU dos veces al año. «Normalmente debería escribir el informe después de visitar los territorios palestinos ocupados, pero Israel no me lo permite, ni a mí ni a mis antecesores», apunta. El Gobierno de Benjamin Netanyahu tampoco deja acceder a Palestina a Pineda, que ya residió en Gaza en 2014, cuando se jugaba la vida como voluntario en las ambulancias palestinas durante la enésima operación militar israelí sobre la Franja. «Me han impedido viajar dos veces e Israel y me han asegurado que no podré entrar mientras dure su ocupación militar», añade.

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